INGREDIENTES (para 4 personas)

320/400 gramos de pasta

1 litro de agua

Sal

Aceite de oliva

220 mililitros de leche evaporada o nata para cocinar

1 puerro

125 gramos de gorgonzola

50 gramos de nueces

Pimienta negra molida

 

PREPARACIÓN

Hoy os traemos un rico y sencillo plato de pasta. Cabe recordar que, aunque os lo presentemos con un tipo de pasta concreto, en este caso los tagliatelle, es posible realizarlo con cualquier tipo. En este caso, aquellas pastas frescas rellenas vienen muy bien con esta cremosa salsa.

El queso gorgonzola es la base de la salsa. Es un queso cremoso, fuerte, enmohecido, de origen italiano y base de muchas recetas. Es un queso de sabor intenso y aromático.

Las nueces completan esta receta, dando un toque crujiente y original. Además, ayudan a matizar el sabor de la salsa.

Así que ya sabes, si no tienes en tu despensa, no olvides apuntar ‘comprar nueces’ en tu lista de la compra.

Comencemos por cocer la pasta. En una olla, agregamos agua, sal y una cucharada de aceite de oliva. Cuando comience a hervir, echamos la pasta y la cocemos los minutos que aconseje el fabricante. Una vez cocida, enjuagamos, escurrimos, agregamos un chorrito de aceite de oliva y reservamos en un bol.

Para la salsa, lo primero es picar el puerro y refreír en un poco de aceite de oliva virgen extra. Cuando este dorado, añadimos la nata y removemos. En esta salsa, agregamos el queso gorgonzola troceado, ponemos a fuego lento y removemos hasta que se derrita y consigamos una salsa espesa. Si queremos rebajarla, podemos añadir un poco de leche.

Sobre el bol de pasta ya cocida, añadimos la salsa, agregamos las nueces troceadas y echamos un poco de pimienta. ¡Listo para servir!

Aconsejamos comer en el momento, pues la salsa tiende a espesar. Si sobre, lo ideal es calentar a fuego lento con un chorrito de leche e ir removiendo, para que se integre.

Las nueces son un fruto rico en ácido linoleico, ácido graso esencial para el sistema cardiovascular, ya que ayuda a reducir la cantidad de lípidos y colesterol en sangre: todo un aliado para nuestro corazón.