INGREDIENTES

180 gramos de chocolate blanco para fundir

120 gramos de nueces de macadamia

20 gramos de crema de licor

Virutas de chocolate blanco

PREPARACIÓN

Hoy os traemos una receta deliciosa y muy dulce, ideal para estos días de fiesta. Con las comidas y cenas de Navidad a todos nos gusta acabar con un bocado dulce, y nada mejor que esta receta de trufas de chocolate blanco y nueces de macadamia. Una versión un poco más original de este típico dulce, ideal para sorprender a los más golosos en estas fiestas.

Este fruto seco (que por cierto, si no tienes en casa, no olvides comprar nueces de macadamia, fundamental en esta receta) originario de Australia, es muy nutritivo y energético. Entre sus propiedades cabe destacar que se trata de un fruto muy cardiosaludable, ya que aportan grasa monoinsaturada y ayudan a bajar los niveles de colesterol malo y subir los niveles de colesterol bueno.

Si preferís las trufas de chocolate negro, no hay problema, basta con cambiarlo por el blanco que os proponemos en esta receta.

En primer lugar, vamos a hacer una pasta con las nueces de macadamia. Es sencillo: pon en un vaso de batidora y bate hasta conseguir una pasta densa y compacta. El propio fruto suelta un aceite que ayuda a generar esta pasta. Reserva.

En un recipiente, pon a fundir el chocolate con el método del baño María. Vigila que el chocolate no entre en contacto con el agua. Cuidado con la temperatura, pues este chocolate es más delicado y puede quemarse.

Una vez fundido, baja la temperatura e incorpora la pasta de nueces y la crema de licor (es opcional, si prefieres, puedes eliminar este ingrediente). Una vez que todos los ingredientes queden integrados y se genere una pasta suave y fina, retira del fuego, vierte en un recipiente y espera unos minutos, que pierda temperatura. Cubre con papel film y reserva en el frigo.

Una vez fría, puedes comenzar a formar las trufas. Ayúdate de dos cucharillas y dale forma redondeada. Rebózalas en las virutas de chocolate y ponlas en moldes para magdalenas. Vuelve a meterlas en el frigo para que cojan cuerpo y… ¡listas para disfrutar!