Pollo rebozado en kikos con salsa Tzatziki

INGREDIENTES

Para el pollo:
Pechuga de pollo troceada (no muy finos, en daditos)
Ajo en polvo
Zumo de limón
Sal y pimienta negra molida
Kikos salados Frutos Secos Salen
1 huevo
Aceite para freír

Para la salsa:
1 pepino grande rallado
2 yogures griegos
2 dientes de ajo muy picados
Zumo de un limón
Aceite de oliva
Sal
Un poco de hierbabuena

PREPARACIÓN

Este delicioso aperitivo hará las delicias de los paladares más exquisitos. Ideal para una comida con amigos o para un picoteo en familia. Lo cierto es que es una receta muy sencilla y sabrosa. Fácil de hacer y rápida, no te quitará mucho tiempo y el resultado compensa. Si tienes niños en casa, seguro que te piden que la hagas una y otra vez y es que nadie puede resistirse al crujiente de los kikos y al sabor sorprendente de la salsa casera de yogur que aquí te proponemos.

Además, aunque el pollo vaya frito, se trata de una receta ligera ya que el aderezo de la salsa de yogur contribuye a rebajar la pesadez del frito. Esta salsa que a continuación os contamos es la conocida salsa griega Tzatziki, donde el yogur y el pepino son los ingredientes estrella.
Echa un ojo en la despensa, y ve a comprar kikos si no tienes, porque son la estrella de este plato tan crujiente.

En primer lugar, prepararemos la salsa, que dejaremos enfriando en la nevera. Lo primero que debemos hacer es eliminar el suero del yogur y el agua del pepino, una vez rallado. Una vez eliminado el exceso, lo mezclaremos todo en un bol, junto a 3-5 cucharadas de jugo de limón, una cucharadita de hierbabuena bien picada, el ajo picado y una pizca de sal al gusto. En este punto, cuando todo esté bien mezclado, añadimos un chorrito de aceite de oliva y dejamos reposar en la nevera.

En cuanto al pollo, una vez troceado en daditos, lo adobamos. Para ello, en un bol, añadimos el pollo troceado, la sal, el zumo de limón, el ajo en polvo y la pimienta molida. Tras una hora en adobo, escurrimos los trozos, batimos el huevo y los pasamos por él. En otro recipiente debemos tener los kikos triturados, que nos servirán para rebozar.

En una sartén calentamos abundante aceite y freímos los trozos de pollo pasados por huevo y la harina de los kikos hasta que tomen un color dorado. Preparamos un plato con papel de cocina absorbente y dejamos escurrir el exceso de aceite de la fritura.

Consejo de presentación: prepara un cestito con papel de estraza y coloca los trozos de pollo recién fritos. Espolvorea con un poco de perejil en polvo y sírvelos recién fritos con la salsa acompañándolos.

¡Nadie se resistirá!